…Cada vez que el Imperio la necesita

Ayer: Braden los organizaba
Hoy: Se organizan solos y sirven a los mismos intereses que Braden defendía ayer

LA UNIÓN DEMOCRATICA SE RECICLA
por Walter Moore y Marcelo Gullo
En 1945 el embajador norteamericano Braden vino a hacerse cargo de la principal colonia británica, tomada en pago por la vital ayuda que prestara a Inglaterra para que no se la engullera el nazismo alemán. Cuando aquí el grupo militar al mando no quiso cederla y el pueblo entronó a su líder como jefe del Movimiento Nacional y Popular, Braden organizó a todos los partidos políticos del sistema (radicales, conservadores, socialistas, comunistas y liberales varios) en un único partido que llamó Unión Democrática, que ahora se reciclan para oponerse al gobierno nacional, no por sus defectos, sino por sus virtudes.
Es una extrañísima junta, no tiene ningún partido que las lidere (el radicalismo quedó fuera del juego después de los desastres de Alfonsín y De la Rua y los otros no tienen entidad política para aspirar a gobernar la Argentina), ni tampoco aparece ningún líder que pudiera amalgamar sus esfuerzos. Su único soporte son los medios de difusión monopólicos, que al pelearse con el gobierno, este muestra todas sus trapisondas, con lo cual “El Gran Diario” se comporta como un vulgar pasquín propagandístico de esta Unión Democrática Reciclada, sin ideas, sin propuestas y sin personalidades que la avalen.
Las reuniones que han trascendido de muchos de sus referentes con miembros de la Embajada norteamericana explican de dónde sacan su energía para el presente griterío. Como hace 65 años atrás, el líder de esta nueva Unión Democrática se aloja en la Avenida Colombia de Buenos Aires, vecina a la Sociedad Rural y enfrente del alojamiento de los gorilas.
ESTADOS UNIDOS DESEMPOLVA VIEJAS AGENDAS
Esto se debe a que el Imperio Anglo-norteamericano y sus seguidores europeos están entrando en una mala época: La implosión monetaria, el debilitamiento de sus divisas, la pérdida de influencia cultural y el rechazo ante su brutalidad, son la contracara del crecimiento de las economías e influencia de las llamadas “Potencias Emergentes”, el robustecimiento de las religiones que abominan de la usura y el vertiginoso desarrollo de las redes de todo tipo, amenazan las estructuras piramidales propias del proceso de Globalización[1], y el éxito de las economías planificadas de China y Rusia contrastan con el fracaso de la furia de privatizaciones neoliberales en Europa y el Tercer Mundo.
La pérdida del poder de compra de Estados Unidos y Gran Bretaña impacta en nuestros países, pues hoy las monedas extranjeras ingresan por las adquisiciones de China y de los países islámicos, el nuevo enemigo inventado por el Imperio. Esto convierte en irrelevantes a los que otrora fueran los principales clientes de nuestros países.
Estados Unidos tiene una pradera como la nuestra y la vieja Europa defiende con fiereza a sus agricultores, con el resultado de que no nos compran nada. Y si no nos compran nada, y además se robaron todo en nuestros países ¿para qué los necesitamos?.
Ellos saben mejor que nosotros cuanto poder tiene un cliente muy importante, y también cuanto poder pierden cuando el productor ya no los necesita. Es hora que asumamos que hemos recuperado un poder que nos independiza de los intereses del Imperio Global.
En otras palabras ¿Qué pueden hacer si seguimos el ejemplo de Hugo Chávez o de Evo Morales? Si recuperamos las empresas estatales que nos robaron durante el menemato, si reparamos los daños financieros ocasionados durante los años de plomo hasta ahora, si reconstruimos las fuerzas armadas que ellos convencieron para que se suicidaran atacando a sus compatriotas, si reconstruimos nuestra infraestructura y desactivamos el saqueo y el desastre que ocasionan con la minería, si impedimos que Cargill siga envenenando nuestros campos y nuestros ríos.
La verdad es que tienen sólo tres campos para actuar.
1. Seguir estrangulándonos financiera y monetariamente a través de las políticas monetarias del Banco Central.
2. Reciclar la Quinta Columna Política plantada en Buenos Aires y regada por los grandes rentistas agrarios, organizados políticamente con la constelación de pequeños partidos gorilas de la Unión Democrática Reciclada.
3. Amenazar con la intervención militar, reciclando algún conflicto con Chile, cuyo nuevo presidente es un delegado confeso del poder norteamericano, alternativa muy improbable, pues aún debilitada, la Argentina, posee en potencia todas las condiciones necesarias para salir airosa.
Analicemos cada uno de estas chances.
1-a: Para cambiar las actuales políticas del Banco Central, por otras favorables a la Nación y al Pueblo argentino sólo es necesaria una decisión. El griterío de los medios se apagará en poco tiempo, al ver el salto gigantesco que puede tener la economía real al dejar de ser asfixiada mediante los actuales recursos emitir una quinta parte de lo necesario, tener una tasa de referencia 40 veces más cara que la de Estados Unidos, y mantener un dólar al doble de su valor para sostener la inflación por la compra de productos importados.
2-b: Si bien la Unión Democrática Reciclada no tiene enfrente a un líder de la dimensión de Juan Perón, tampoco tienen una estructura que inspire confianza a los electores. La confiabilidad de un gobierno Radical después de los desastres de Alfonsín y De LaRua es prácticamente nula, los viejos grupos liberales con nuevos nombres, no prometen nada nuevo, tampoco tienen posibilidades los saldos de liberales infiltrados dentro del peronismo. Son la misma gente que antes se uniera para odiar a Perón y a Evita, las que ahora se solazan buscando mil defectos personales a Kirchner y Cristina. A esta actividad se suman las variantes de izquierda, cipayo siempre funcional al poder extranjero, como lo fueron los comunistas y los socialistas en el 45.
La heterogeneidad de estos rejuntes les impide, por supuesto, disponer de nada que se parezca a un proyecto, por eso a nadie “se les cae una idea”, y la única actividad política consiste en criticar lo que hace el gobierno, la derecha critica sobre todo aquello por lo cual el Estado les da algo a la gente, mientras la izquierda se concentra en las inconsistencias, criticando al gobierno porque no profundiza el enfrentamiento con el Imperio, con lo cual, en lugar de ayudarlo a enfrentar a este poderoso y permanente enemigo de la Argentina, debilita a un gobierno que lo enfrenta, si bien parcialmente, pero con hechos concretos y no sólo con declaraciones.
3-a: En este siglo, la correlación de fuerzas se torna paulatinamente más desfavorable para los aliados en la NATO.
A partir del año 2001, se constituyen las alianzas del Grupo de Shanghái (China, Rusia, India, Paquistán, Irán y las cuatro repúblicas ex soviéticas del Asia Central) simultáneamente con la formalización del BRIC (Brasil, Rusia, India y China) y la posterior constitución del UNASUR (con todos los países sudamericanos).
El dinamismo de estas nuevas alianzas políticas, económicas y militares contrastan con la indudable decadencia de la OEA y el fracaso del ALCA, lo cual muestra una debilidad económica y comercial creciente del Imperio. El poder militar del Grupo de Shanghái, incluye un gigantesco arsenal nuclear, ejércitos superiores a los de la OTAN, la industria de punta mas avanzada del planeta, la producción industrial más eficiente, todo esto en países que tienen la mitad de la población del mundo.
A todo esto Estados Unidos sólo puede contraponer la producción de su principal maquinaria de guerra psicológica: Hollywood, unida a los medios masivos que controla financieramente en los países del Tercer Mundo.
LA OPCIÓN MILITAR del Imperio es frágil. La doctrina militar del Estados Unidos que ganó la mitad de la Segunda Guerra Mundial, ha quedado obsoleta. Se basa en la proyección global de su poder mediante la distribución masiva de portaaviones y su flota de soporte, que lleva bombarderos, tropas de desembarco y fuerzas blindadas. Pero resulta que Rusia siempre ha sido tecnológicamente más avanzado que Estados Unidos, y ha desarrollado dispositivos que anulan estas capacidades con aviones y misiles de velocidad hipersónica y largo alcance, que los sistema defensivos más avanzados de la flotas norteamericanas no pueden repeler. La provisión de aviones Sukhoi 35 y misiles Onix a Venezuela invalida la amenaza de la Cuarta Flota a ese país, motivo por el cual se han visto obligados a ampliar el número de bases militares en Colombia para proyectarse sobre Venezuela, Brasil y Ecuador.
El cerco estratégico para la Argentina, Bolivia y Paraguay se está instalando en Perú y en Chile, (tal vez en Uruguay) y con certeza en las islas Malvinas.

LA CONTRAOFENSIVA DEL IMPERIO GLOBAL
La pregunta es ¿porqué este repentino interés del Imperio por derrocar a los gobiernos latinoamericanos que no son totalmente sumisos, arriesgando la reacción de nuestros pueblos en su contra?.
La verdad es que tanto Estados Unidos como Europa Occidental están en un proceso de declaración de quiebra, como consecuencia directa la aplicación del modelo monetarista impulsado por la codicia destinada a aumentar la eficiencia del saqueo de todos los pueblos del mundo[2],
LA PERDIDA DE INFLUENCIA ECONÓMICA DE ESTADOS UNIDOS Y EUROPA OCCIDENTAL AMENAZA CON AGRAVAR SUS CRISIS
Hoy Estados Unidos no es el principal cliente de los países sudamericanos, pues su capacidad de compra disminuye constantemente, mientras su aparato productivo interno ha sido desmantelado para instalar las fábricas donde la mano de obra muy barata les permitía ganancias extraordinarias, destruyendo la base de su mercado interno.
Esta combinación de desocupación y endeudamiento masivo y transferencia de recursos estatales a sistemas que no reproducen la riqueza, como los aparatos financieros y militar, sumado al rechazo que sus políticas generan en todo el mundo, lo obliga a mover sus peones dentro de los países que considera como su “Patio Trasero”, lo cual los deja en descubierto en una situación de pronostico incierto, pues hay un largo camino entre romper una imagen y ganar una elección presidencial.
Europa tampoco es ahora un buen cliente para los sudamericanos, porque con su atinada política de defender su soberanía alimentaria, les queda poco para vendernos, pues su industria es costosa, y la que nosotros consumimos (la automotriz, por ejemplo) tiene su base productiva en nuestros países, lo cual les deja poca capacidad de venta desde sus países.
Ahora es China la que se ha convertido en el Gran Comprador de nuestra base productiva, (los productos agropecuarios), pues su proceso de industrialización y desarrollo económico ha expulsado la población rural hacia las viejas y nuevas ciudades (que construye masivamente) y aumentado sus exigencias en materia alimentaria.
En otras palabras, el Imperio Global ha quedado en una situación en la cual no pueden tomar represalias económicas si hacemos algo que no les conviene.
Ante esa debilidad deciden activar su quinta columna en nuestro sistema político, obteniendo los permisos para saquear nuestros recursos mineros y destruir nuestro potencial agrícola, tapando nuestros campos con venenos químicos y semillas transgénicas.
Y esas no son opciones que puedan sostenerse con una ocupación militar, casi el único recurso real que le queda al Imperio Global. Y debemos prepararnos para enfrentarlo[3].
1] Las quiebras de General Motors, la venta de Chrysler y las dificultades de Toyota, y el desfinanciamiento de la NASA son un primer ejemplo.
[2] Ver el libro de Naomí Klein “La doctrina del shock – El auge del capitalismo del desastre”.
[3] Ver nuestro artículo: “Hipótesis de conflicto: Argentina 2010-2020”.

Buenos Aires, 19 de febrero de 2010

BANCO CENTRAL: SE TRATA DE CAMBIAR LAS POLÍTICAS, NO SÓLO A LAS PERSONAS

Por WALTER MOORE
Buenos Aires, 1º de febrero de 2010

El daño que desde el Banco Central se hace a la Nación y al Pueblo argentino, no es fácil de dimensionar, pero podemos mencionar las principales políticas antinacionales llevadas a cabo desde allí:
1. Fijan una tasa de interés de referencia 40 veces más alta que la de los países ricos, aquí es del 10% (antes era mayor aún) y en Estados Unidos y Europa es de 0,25% (hagan la cuenta, pagamos un 4.000% más de interés que ellos).
2. Entregan al mercado nacional 4 a 6 veces menos dinero que los países mencionados. Cuando comparamos la masa monetaria de cada uno con su Producto Bruto Interno. Los países europeos emiten entre el 80% y el 100% de sus PBI, Japón emite más del 115% y Estados Unidos ha emitido el 340% de su PBI para salvar a su podrido sistema bancario. Lo más notable de estas emisiones es que los “economistas”, reconocen que a pesar de esta gigantesca emisión en Estados Unidos, no se ha generado inflación. El Banco Central argentino emite el 16% de nuestro PBI.
3. El precio del dólar duplica su verdadero valor, tal como afirma el Banco Mundial[1] cuando compara el precio de nuestra moneda con el sistema de Paridad de Poder Adquisitivo, en el Informe de Desarrollo Humano 2009.
4. En lugar de emitir el dinero que el Estado necesita para funcionar, el Banco Central endeuda al país emitiendo bonos por los cuales, cobran intereses los bancos privados que los compran (y los pagan con el dinero que les da el Banco Central, permitiéndoles encajes bajísimos, gracias al cual pueden prestar muchísimo más dinero del que realmente tienen).
5. Permite una descomunal fuga de divisas a empresas y privados permitiendo que cada uno pueda llevar al extranjero 2 millones de dólares por día, con lo cual el nivel de reservas disminuye, pues el control de cambios es totalmente ineficiente.
6. Propone mantener las Reservas del país en monedas que pierden valor a diario (el dólar y el euro se devalúan constantemente, cuando se mide su valor por el sistema de Paridad del Poder Adquisitivo, gracias a que sus economías son cada vez menos prósperas).
Lo que debemos preguntarnos es A.) ¿qué obtendríamos cambiando esta política? y B.) ¿porqué no lo hacemos?.

VEAMOS, qué ganaremos con esta política:

1. Definamos una tasa de referencia de interés similar a la de los países ricos, digamos del 0,25%, con lo cual los intereses para los créditos de todas las empresas y para las compras a crédito, lo cual dinamizaría a todo el sistema productivo de las empresas nacionales, puesto que las multinacionales consiguen sus créditos a la tasa de sus países centrales. La tasa real de los préstamos bajaría del 16% actual al 2%, permitiendo que las empresas reinviertan el dinero que ahora se llevan los bancos.
2. Emitamos dinero a un nivel mínimo del 80% de nuestro PBI, actualmente de 1.050.000 millones de pesos, o sea que la circulación del dinero en plaza sería de unos 800.000 millones de pesos, contra los 160.000 millones actuales, en otras palabras, por cada peso que hay hoy en la calle, habría 5. Pero para que esta emisión ayude a la prosperidad de todos los argentinos debe complementarse con una serie de políticas que impidan que este dinero ingrese al circuito especulativo, canalizándolo hacia el sistema de producción y consumo. Y ahora, el hecho de que en nuestros países, todo esté por hacerse, ayudará. Hay gigantescos déficits de viviendas, de infraestructura, del desarrollo de bienes de capital, de recuperación de bienes naturales dañados por el saqueo y la contaminación, con el estado de indefensión que tiene nuestro país y la enorme cantidad de industrias que deben restaurarse, universidades estatales que deben reciclarse, el aumento a sueldos de los maestros y profesores incentivados por la calidad de la enseñanza que imparten, el incremento de sueldos a los empleados públicos en general, unidos a las facilidades crediticias mencionadas en el punto anterior, pueden generar un gigantesco crecimiento económico, con el consiguiente aumento de la calidad de vida, lo cual generará una gran corriente migratoria, tanto de nuestros vecinos como de los europeos que quieran tener un futuro que ven cada vez más lejano en sus países.
3. Definamos el valor real del dólar, a menos de 2 pesos, y controlemos rígidamente su compra con dinero argentino, de manera que la fuga de divisas se minimice. Este rígido sistema de control de cambios tiene que complementarse con un sistema subsidios o precios diferenciales para las divisas según el uso que deban darle. Como actualmente existe una enorme cantidad de productos, insumos y servicios que se importan, una política adecuada de recargos puede facilitar el desarrollo de las industrias argentinas, y abaratar significativamente muchos precios, mejorando la calidad de vida de toda la población.
4. Se debe prohibir que el Estado, en cualquiera de sus estamentos, pida préstamos al sistema financiero, la emisión de dinero debe ser suficiente para satisfacer a todas las necesidades de los Estados, tanto para el pago de sus sueldos, prestación de servicios y provisión de obras.
5. Debemos establecer un estricto control de cambios para lograr varios propósitos simultáneos: a) Evitar la fuga de divisas, que una de las formas más fáciles y sencillas de saquearnos. B) controlar la inserción de inflación importada en nuestra economía, c) proteger la producción nacional y el trabajo de los argentinos.
6. Debemos establecer nuestras reservas en metales tesaurizables (oro, platino, uranio, etc.) que además, producimos nosotros, e impedir que se los lleven empresas británicas en forma gratuita. Las reservas monetarias deben realizarse en las monedas de los países con los cuales tenemos los principales intercambios comerciales, estableciendo con todos ellos el sistema de equiparación de sus valores en base a la Paridad de Poder Adquisitivo.
Es importante comprender también porque no se ha podido cambiar esta política que ha sido tan dañina para nuestros intereses, cuando desde hace muchos años, ya Erza Pound afirmó: "Decir que un Estado no puede llevar a cabo sus metas porque no hay dinero, es como decir que un ingeniero no puede construir carreteras porque no hay kilómetros".

Desde siempre se sabe que todo el dinero es una invención estatal, sólo es necesario respetar algunos procedimientos para que funcione adecuadamente en sus diversos roles, pero estos procedimientos han sido establecidos por la banda de estafadores internacionales que se nos impusieron en el Consenso de Washington, sólo para perfeccionar el saqueo países como el nuestro, la pregunta es ¿Como esta situación ha podido sostenerse durante tantos años, ocasionando tan graves perjuicios al país?.
El economista Paul A. Samuelson, premio Nobel de economía en 1970, aclaraba esta cuestión, parafraseando al Baron de Rostchild decía: “No me importa quién gobierne, siempre que estudien por mis libros”.
Naomí Klein, por su parte ha hecho un gran aporte a la compresión de este proceso de estupidización económica, en su libro “La Doctrina del Shock - El auge del capitalismo del desastre” donde describe como se estructuró el actual proceso neoliberal, donde las matanzas[2] son imprescindibles para crear esa situación de estupefacción social, donde todo el mundo absorbe lo que los medios le instalan en la cabeza.
Marcelo Gullo me hacía notar que en cada crítica que efectuaba a las políticas monetaristas, recibía como respuesta de sus amigos políticos una mirada como si hubiera expresado una blasfemia, lo que le recordaba la expresión de los hindúes, que a punto de fenecer por el hambre, se les preguntaba por qué no se comían a las vacas. En esa gente el horror se incrementaba cuando les decíamos que aquí hace 300 años que la mitad de nuestra dieta es carne de vaca, que tenemos una excelente industria lechera, y que casi no hay parte de una vaca que no podamos poner en la parrilla.
Vacas sagradas y liberalismo monetario, disfrutan del mismo grado de estupefacción, las diferencias culturales desaparecen, la lógica y el sentido común también, sustituidas por el sentimiento sagrado impuesto por el Imperio después de las grandes matanzas.
Es necesario, es imprescindible, que desde los más altos estrados del poder comience a disolverse esta mistificación.

PINEDO EL DEL PRO Y SU GENEALOGÍA


CUANDO UN PINEDO ENTREGÓ LAS ISLAS MALVINAS A UN MARINO INGLÉS DE 23 AÑOS

Por Roberto Bardini

Muchos detractores de Federico Pinedo, jefe del bloque de diputados del PRO, sacaron a relucir recientemente la línea genealógica del político. No sólo la que conduce directamente a su madre, sino también la que lleva a su bisabuelo y abuelo, dos conservadores también llamados Federico Pinedo.

El primero fue intendente de Buenos Aires en 1893 y ministro de Justicia e Instrucción Pública en 1906.

El segundo, un extraño socialista pro británico, fue ministro de Economía en 1933, 1940 y 1962 bajo tres presidentes de triste recuerdo: Agustín P. Justo, Ramón Castillo y José María Guido.

El general Justo y el conservador Castillo son figuras centrales de la llamada “década infame” (1930-1943), una etapa de fraudes electorales, corrupción política y orientaciones económicas del Reino Unido, que se benefició con las exportaciones de carne argentina, la concesión de todo el transporte público y la creación de un Banco Central diseñado en Londres.

No obstante, sus descalificadores olvidaron mencionar a un ancestro cuya trascendencia posiblemente supere a todos los Pinedo hasta ahora conocidos.

Se trata del cauteloso lobo de mar que en 1833 entregó las Islas Malvinas a Gran Bretaña sin disparar un tiro.

“Nunca se rendirá a fuerzas superiores”.

Fue durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas. Por orden del Restaurador, el 10 de septiembre de 1832 el Ministerio de Guerra y Marina designa provisoriamente como comandante civil y militar de las Malvinas al mayor de artillería Juan Esteban Mestivier. Mestivier tiene dos años de casado con Gertrudis Sánchez, una porteña de 22 años, que está embarazada.

Quince días después, la goleta de guerra Sarandí, a las órdenes del teniente coronel de marina José María Pinedo, de 38 años, parte hacia las islas con Mestivier, su joven esposa y 25 soldados del Regimiento Patricios al mando del teniente primero José Gomila.

Pinedo, hijo y hermano de militares, ha ingresado a la marina en marzo de 1816, a la edad de 20 años, mientras el país luchaba por su independencia.

Durante la guerra con Brasil, la goleta Sarandí ha sido una de las naves más heroicas bajo el mando del almirante Guillermo Brown.

Las instrucciones que lleva Pinedo, firmadas por el ministro de Guerra y Marina, Juan Ramón Balcarce, son claras: “El comandante de la goleta Sarandí guardará la mayor circunspección con los buques de guerra extranjeros, no los insultará jamás; mas en el caso de ser atropellado violentamente [...] deberá defenderse de cualquier superioridad de que fuere atacado con el mayor valor, nunca se rendirá a fuerzas superiores sin cubrirse de gloria en su gallarda resistencia […y] no podrá retirarse de las islas Malvinas mientras no le fuera orden competente para efectuarlo”.

Dos meses más tarde, los acontecimientos demostrarán que Pinedo no estaba a la altura de las instrucciones.

Año Nuevo trágico

La expedición arriba a Puerto Soledad el 7 de octubre. Pinedo sale a recorrer en su goleta las costas de las islas y regresa el 30 de diciembre, con la idea de festejar el nuevo año en tierra.

El oficial se encuentra con un desastre: un ex esclavo negro que revistaba en el Regimiento Patricios, Manuel Sáenz Valiente, y seis soldados se han amotinado y asesinado al sargento mayor Mestivier, mientras Gertrudis Sánchez daba a luz.

Los insubordinados también mataron a un comerciante y a su mujer, robaron caballos y huyeron al campo.

El ayudante mayor Gomila no sólo no intervino sino que obligó a la viuda de Mestivier a convivir con él. Con ayuda de los peones malvineros y la tripulación de un barco francés, Pinedo encarcela a los insurrectos.

Los mortificados colonos de la isla celebran el Año Nuevo quizá con la esperanza de un futuro de paz y prosperidad. Pero el drama recién comienza.

El 2 de enero de 1833 llega la fragata de guerra inglesa Clio, al mando del capitán John James Onslow, de apenas 23 años de edad e hijo de un almirante de la Corona.

El marino le comunica a Pinedo que tiene orden de ocupar el archipiélago en nombre de Gran Bretaña y le da plazo hasta el día siguiente para arriar la bandera argentina y retirarse.

Pinedo, quien seguramente era un lobo de mar muy prudente, considera que no tiene ninguna posibilidad de enfrentarse a la Clio.

A la mañana siguiente ordena a sus hombres que embarquen y ofrece trasladar a Buenos Aires a los pobladores que quieran abandonar Puerto Soledad.

La mayoría comienza a preparar su equipaje.

Antes de abandonar ese territorio que le resulta tan hostil, el cauto hombre de armas redacta un documento que nombra “comandante político y militar” de las Islas Malvinas al capataz “Juan Simón”. Se trata de Jean Simon, que, además de francés, es analfabeto.

Una bandera “extranjera”

A las nueve de la mañana del 3 de enero de 1833, mientras el decidido Onslow ordena izar la bandera británica en medio de redoble de tambores, el prudente Pinedo observa la ceremonia desde la Sarandí.

Antes de mediodía, un oficial inglés llega a la goleta con la enseña azul y blanca doblada, y un mensaje que expresa que las fuerzas de ocupación habían encontrado “esa bandera extranjera en territorio de Su Majestad”.

A las cuatro de la tarde del día siguiente, el teniente coronel de la marina de guerra argentina ordena levar anclas y poner rumbo a Buenos Aires a toda velocidad.

En Puerto Soledad quedan apenas 26 personas: 21 hombres, tres mujeres y dos niños.

A eso se reduce la población de lo que poco tiempo antes era un laborioso establecimiento ganadero.

El capitán Onslow parte en la fragata Clio el 14 de enero, luego de encomendar la custodia del pabellón inglés a William Dickson, un irlandés encargado del almacén de víveres del poblado.

La misión de Dickson es enarbolar la bandera los días domingo y cuando se presenten naves extranjeras, incluidas las argentinas.

Indulgencia militar

Cuando la Sarandí llega a Buenos Aires y Pinedo informa al gobierno, las autoridades ordenan una investigación y se forma un tribunal militar.

Al concluir el proceso, la sentencia se cumple el 8 de febrero de 1833.

El negro Sáenz Valiente, asesino de Mestivier, es fusilado en la Plaza de Marte (actual Plaza San Martín, en Retiro) después de amputársele la mano derecha.

Sus seis cómplices también terminan acribillados contra el paredón.

Los siete cadáveres son colgados durante cuatro horas. Otros dos soldados, que habían profanado el cadáver de Mestivier, fueron condenados a recibir cien y doscientos palos tras los muros del cuartel.

El tribunal militar es mucho más benigno con el teniente primero José Gomila, a quien le correspondía el mando de la tropa y tenía atribuciones de vicegobernador de las Malvinas. Lo condena a dos años con media paga en algún fortín de la provincia de Buenos Aires “a su elección”.

El teniente coronel José María Pinedo declara que sus oficiales y toda la tripulación, “exceptuando uno, eran ingleses”, que sus instrucciones “le prohibían hacer fuego a ningún buque de guerra extranjero” y que él era quien “tenía que romper el fuego con una nación en paz y amistad con la República Argentina”.

El tribunal que lo juzga es indulgente.

Lo condena a una suspensión de cuatro meses sin goce de sueldo, le prohíbe estar al mando de buques y lo destina al Ejército de tierra.

Pero en 1834, ante la falta de oficiales, es reincorporado a la Marina y destinado a tareas de vigilancia en el Río de la Plata.

Y en la Armada termina su carrera tranquilamente a pesar de sus reiteradas conductas poco honorables.

Siempre logra “zafar” gracias al prestigio de su valeroso hermano Agustín, quien en 1833 encabezó la llamada Revolución de los Restauradores y en 1835 había sido designado ministro de Guerra por Juan Manuel de Rosas.

Pinedo fallece tranquilamente en Buenos Aires en 1885, a los 90 años.

A lo largo del tiempo, los cronistas oficiales irán arreglando de a poco los detalles de su “gesta” y justificarán su cobarde inacción en las Islas Malvinas. En 1890, la Marina de Guerra compra en los astilleros británicos de Yarrow una torpedera de 39 metros de eslora y la bautiza con su nombre.

Y en 1938 también rebautiza como Pinedo a un viejo barreminas adquirido en Alemania.

Su hermano Agustín no tiene tanta suerte. El 3 de febrero de 1852 muere de insolación durante la batalla de Caseros.

La Armada de la República Argentina y la Academia Nacional de Historia son exquisitamente benévolas con los “héroes” de linaje patricio.

Y con más razón cuando sus descendientes terminan emparentados por vía matrimonial - como es el caso de los Pinedo - con apellidos como Zuberbühler, Rodríguez Larreta, Álzaga Unzué, Del Pont, Zemborain, Miguens Basavilbaso, Blaquier, Lanusse...

LA NAVE INSIGNIA DEL SAQUEO A LA ARGENTINA

Por Walter A. Moore
LA NAVE INSIGNIA DEL SAQUEO A LA ARGENTINA ES EL BANCO CENTRAL DE LA REPÚBLICA ARGENTINA

Cada vez que propongo emitir 5 pesos por cada uno que circula hoy, agitan el fantasma de la inflación, que vuelve a poblar los diarios, anunciando que la tasa de inflación será igual a la tasa de interés vigente.

No podemos creer en casualidades.

Siempre se pueden aprovechar políticamente estos temores a los procesos inflacionarios, pues son justificados por los padecimientos que nos han infligido los bancos hasta ahora: la destrucción de las cooperativas y las empresas argentinas desde Aramburu-Rojas, Frondizi, Onganía y Martínez de Hoz en adelante, la hiperinflación alfonsinista, el saqueo bancario del menemismo y el robo del dinero que los argentinos por los bancos extranjeros ocurrido con el delarruismo, proceso que culminó con la devaluación duhaldista.

Y como dice el refrán -El que se quemó con leche, cuando ve una vaca, llora.

Y el temor inflacionario ante tamaña propuesta de emisión tendría fundamento si el Banco Central ampliara su emisión hasta el 80% del PBI, lo que no sería otra cosa que monetizar el país como cualquier país normal, pero que en las actuales condiciones de descontrol monetario, esta masa de dinero entregada al sistema bancario y financiero actual, se volcaría a la compra de dólares, oro u otros elementos tesaurizables, sacando esa nueva masa monetaria del circuito producción-consumo, lo cual devaluaría inmediatamente nuestro peso.

El sistema monetario argentino está organizado para saquear nuestra riqueza, y la nave insignia del saqueo es el Banco Central de la República Argentina.

Por eso, lo que proponemos es que la emisión complementaria al absurdo 16% que se emite hoy, se haga en un moneda nacional inconvertible destinada en forma prácticamente exclusiva a desarrollar la producción nacional, al consumo nacional y al crédito para las empresas nacionales, definiendo en su implementación la normativa que impida que este dinero derive hacia los sectores especulativos.

También es imprescindible que esa nueva masa monetaria no sea administrada por esa entidad quintacolumnista del Banco Central sino por el Banco Nación o por otro ente como el Consejo Federal de Inversiones, que es controlado por el conjunto de los gobernadores provinciales y representantes del Ejecutivo Nacional, con lo cual se terminaría con la puja por los magros recursos coparticipables.

También necesitamos en forma urgente que se controle la descomunal fuga de divisas que permite el BCRA actualmente, puesto que estas serán necesarias para la compra del equipamiento en máquinas herramientas y otros bienes de capital cuya producción local se destruyó en los últimos 60 años, en que sufrimos la Guerra de Baja Intensidad destinada a la destrucción y saqueo de nuestro país por parte del Imperio Global Euronorteamericano.

Volviendo al tema de la Inflación, podemos sugerir a los preocupados por el fantasma inflacionario les bastaría con leer las noticias que aparecen en los diarios para cambiar de esta falsa idea de que la emisión, por sí misma, produce inflación: Por ejemplo:

· Estados Unidos ha emitido entre 2008 y 2009 el 340% de su PBI para salir de la crisis generada por la especulación bursátil e inmobiliaria. Y si bien el valor del dólar está bajando, o sea que está creciendo su inflación, no aparecen signos de hiperinflación (aún), ni aún con esta tremenda emisión de billetes de banco sin respaldo alguno en la economía real.

La novedad es que operan con tasas básicas de interés que rondan el 0% anual, y es esta una de las causas por la cuales no existe un proceso inflacionario imparable.

· En la zona del Euro sucede algo parecido, si bien no hay datos recientes, Alemania y Francia emitían alrededor del 80% de sus respetivos PBI, pero en este año sumaron una descomunal emisión extra de euros para salvar el quebranto de sus bancos más grandes. Inglaterra hizo lo mismo con la libra, y agrandó así su emisión normal del 100% de su PBI y Japón siempre emite alrededor del 120% de toda riqueza que genera aunque no hay noticias de emisiones extras para salvar a sus bancos, pero desde hace años Japón tiene tasas de interés próximas al 0% anual, y casi no tiene inflación y ahora sucede lo mismo en Estados Unidos y Europa.

Tampoco la demanda de bienes de consumo aumenta porque esta alta emisión se amontona en la parte alta de la pirámide social, así que las empresas producen menos y despiden personal que dejan de consumir, con lo cual los mercados masivos ven menguar la demanda, y eso cierra el círculo funesto eliminando puestos de trabajo.

Aquellos que pensaban que la economía podía sostenerse dirigiendo el consumo a los mercados de alto poder adquisitivo, el colapso de su non plus ultra, Dubai, servirá para desmoronar sus ilusiones.

Con estos datos es evidente que la cantidad de dinero que se emite no es la que genera la inflación, sino el destino que se le da a ese dinero, y las maniobras que se realizan con el mismo.

Por eso es imprescindible poner al proceso inflacionario bajo una mirada diferente a la que alimenta a usinas neoliberales como Ámbito Financiero, La Nación y otros promotores de la Economía del Desastre [1].

Un análisis serio, no financiado por los bancos, puede distinguir siete causas principales generadoras de inflación: De acuerdo a su importancia son las siguientes:

1º. La tasa de cambio (disminución del valor de las monedas locales con respecto a las monedas extranjeras)

2º. La tasa de interés por el pago de deudas (cualquier tasa comercial que exceda el 2% anual genera inflación).

3º. La emisión insuficiente de dinero (no puede emitirse menos dinero del necesario para que exista una gran cantidad de transacciones, pues la riqueza se genera con cada intercambio)

4º. El dinero emitido subrepticiamente (sin respaldo en la riqueza realmente producida) o la emisión excesiva de dinero (superando las cantidades que representa a la riqueza real generada).

5º. La toma de préstamos bancarios por parte del Estado (que debe distraer grandes recursos para pagar intereses y deudas siempre innecesarias).

6º. El aumento de precios en bienes masivos (generados por las organizaciones formadoras de precios).

7º. La carga de impuestos en la masa de población más pobre (los pobres son los que más sufren por la inflación, porque sus ingresos no tienen margen para achicarse).

Sucintamente, veamos cómo podemos poner bajo control a estos siete estragos[2] generados por el neoliberalismo, que son las causas reales de la inflación (y de la hiperinflación también) y las formas en que pueden ser neutralizadas para mantener una inflación cero.

La 1ª Causa de inflación es la TASA DE CAMBIO devaluada del peso.

O sea el precio que debemos pagar por otras monedas, necesarias para nuestro comercio exterior.

La verdad es que con un dólar caro como el actual los saqueadores de siempre pagan la mitad por las materias primas, los servicios y el trabajo de los argentinos.

Por ejemplo, comer en un restaurante argentino sale lo mismo en pesos que lo que cuesta en dólares una comida en París.

Pero cuando un parisino viene a Buenos Aires, con lo que paga una comida allá, compra cinco aquí.

Para comprender cuál es el motor de estos cambios en el valor de las divisas, debemos describir cómo funciona el Ciclo de Saqueo Bancario.

El sistema financiero juega así con la tasa de cambio: Cuando existe mucha prosperidad, se baja el valor de las divisas con respecto al peso, para incentivar las compras en el extranjero, lo cual atenta contra la producción local y genera una gigantesca fuga de divisas.

Al mismo tiempo se encarecen todos los componentes importados que tiene cualquier producto[3].

Al mismo tiempo crean intereses abusivos para los préstamos bancarios, lo cual hizo que las empresas locales quebraban por falta de competitividad con las empresas extranjeras que obtenían préstamos baratos en otros países.

Así se extranjerizaron la mayor parte de las empresas privadas argentinas.

Una vez que se apoderaron de las empresas o quebraron los rubros que dificultaban la penetración de productos importados, el establishment afirmó que un dólar barato dificultaría las exportaciones argentinas.

Pero resulta que la enorme mayoría de las empresas que exportan son multinacionales [4] o de la oligarquía agraria, que si bien utiliza insumos importados, al vender su producción en dólares a precios inflados, no los afecta mayormente.

La verdad es que hoy, el dólar norteamericano debería valer menos de dos pesos argentinos.

Es el Banco Mundial quien hace notar esta subvaluación de nuestra moneda en el Informe sobre Desarrollo Humano 2009, cuando compara el nivel de precios internacionales de acuerdo al sistema de Paridad de Poder Adquisitivo (PPA o PPP por su sigla en Inglés).

La PPA se establece comparando (en dólares) los costos de una gama de productos y servicios en los diferentes países, tomando como referencia productos similares que utilizan materias primas locales y mano de obra nacional, y el Banco Mundial lo define para todos los países.

También la inflación se agrava cuando hay sectores de la economía que están dolarizados, como, por ejemplo, el sector inmobiliario, que fija los precios de los inmuebles en dólares, lo cual duplica su costo real, porque las empresas constructoras pagan las obras en pesos y la mayor parte de los que pueden comprarlas obtienen sus ingresos en pesos [5].

Esto genera inflación, porque el incremento de precio por el alquiler o por la tasa de amortización de locales comerciales se sustrae de los ingresos o se suma a los precios de los productos y servicios.

LA SOLUCIÓN es obvia y definitiva: El valor del dólar y de todas las monedas extranjeras debe establecerse en base a la Paridad de Poder Adquisitivo (PPA), y para equilibrar la producción que se importa o exporta se deben establecer definir tasas de cambio diferenciales, funcionando el Estado como el gran regulador de todo el comercio exterior.

Esto implica denunciar el anatema de los saqueadores contra el Control de Cambios, mecanismo del Estado para establecer el precio de las monedas extranjeras en forma diferenciada, de acuerdo a la necesidad del país en lo que debemos comprar o exportar.

La 2ª Causa de inflación es la TASA DE INTERÉS por el pago de deudas.

Los bancos han instalado la falacia de que el dinero es una mercancía, cuando es solamente una unidad de medida de la riqueza.

Como los bancos tienen como negocio central prestar dinero como si este fuera una mercancía, tratan de restringir la emisión para que dinero sea un bien escaso y poder obtener más ganancia por prestarlo.

Lo genial de esta maniobra, es que el que toma más dinero prestado es ¡el Estado! a quien los usureros convencen de que el mismo Estado emita poco dinero para que puedan cobrarle intereses más altos al tener que comprarle bonos para satisfacer sus necesidades financieras!.

Emitir bonos en lugar de emitir dinero debería penalizarse como un delito de subversión económica, pues no sólo es una estafa a todos los argentinos que crean la riqueza, sino que condiciona las decisiones soberanas del país a lo que opinen las potencias extranjeras que dominan los organismos financieros internacionales.

La composición del Presupuesto del Estado Nacional cambiaría profundamente si se eliminara de este la pesada carga del pago de la Espuria Deuda Eterna y sus intereses.

Además, el costo del los intereses en todos los casos, se suma al precio final de cualquier producto o servicio, constituyendo otro de los factores cruciales que influyen en la inflación.
Tanto es así que existe una correspondencia más o menos constante entre la tasa anual de inflación y el porcentaje que se cobra por los préstamos comerciales, hoy alrededor del 18% anual.

La TASA BASE DE INTERÉS, es el porcentaje que les cobra el Banco Central a los bancos por entregarles efectivo.

Luego los bancos agregan otros porcentuales más para prestarlo a los que lo demanden, con lo cual una tasa base del 10% anual que cobra hoy el Banco Central se transforma en una tasa comercial del 16 al 18% en el mercado de préstamos.

El abuso se multiplica para los ciudadanos y ho se paga el 35% anual para las tarjetas de crédito.

Por ejemplo la venta a crédito de electrodomésticos llega al 65% anual, y hoy se anuncia como un gran logro disminuir los intereses que se cobran por préstamos a los jubilados a un tope del 60% anual, porque algunos usureros les cobran el 140% anual[6].

La tasa de interés y la inflación están íntimamente vinculadas, como hace notar Walter Beveraggi Allende [7], que comenta sobre la extraordinaria estabilidad de los precios en la República Argentina entre los años 1895 y 1945, en que durante medio siglo, la inflación fue igual a cero, a pesar de la economía colonial de la Argentina, el peso de la deuda externa y las grandes crisis internacionales de dicho período, cuyas causas resume así:

-La economía argentina transita un curso plenamente favorable en materia de estabilidad de precios, crecimiento del producto interno, niveles de ocupación, acumulación de reservas internacionales de pago, etc., mientras se aplica una política de fluidez monetaria y muy bajos tipos de interés: todo ello hasta finalizar la Segunda Guerra Mundial.

Margrit Kennedy, por su parte, compara el crecimiento exponencial de la tasa de interés compuesto con el crecimiento observado en la naturaleza.
Mientras el crecimiento natural es veloz en una primera etapa, luego se estabiliza y finalmente declina.

En cambio, la tasa de interés crece lentamente al principio, luego se acelera en forma continua hasta lograr un crecimiento casi vertical.

En el mundo natural, este crecimiento es típico del cáncer, donde la -la primera fase es lenta, aunque luego se acelera el crecimiento y generalmente, al descubrir la enfermedad, ya ha entrado en una fase de crecimiento que hace imposible frenarla.

En el mundo biológico el crecimiento exponencial termina tanto con el organismo como del huésped parásito.

En el interés y el interés compuesto, el dinero se duplica a intervalos regulares, o sea que se multiplica siguiendo la pauta de crecimiento exponencial.

Esto explica por qué en la actualidad tenemos problemas con nuestro sistema monetario.

De hecho, los intereses actúan como un cáncer sobre nuestra estructura social.
En la Argentina, la libertad para ejercer la usura es tan grande que se legalizó el Anatocismo, (el cobro de intereses sobre los intereses), cosa que siempre estuvo prohibida.

Para tomar una dimensión del poder del Imperialismo Internacional del Dinero, podemos hacer notar la distorsión que se ha hecho sobre el llamado Jubileo del Año 2.000, proclamado por la Iglesia Católica remozando la costumbre ancestral de perdonar periódicamente todas las deudas y liberando los esclavos por deudas, cosa que inicialmente ocurría cada 7 años, luego cada 3 veces 7 años, luego cada 70 años, luego cada 3 veces 70 años y luego cada milenio.

En lugar de esto el Vaticano, desde la sospechosa muerte de Juan Pablo 1º, se ha mostrado cada vez más complaciente con lo que antes denunció como Imperialismo Internacional del Dinero, hasta el punto que Juan Pablo 2º, el mismo que desató la caída del rival socialista del Imperio Angloamericano, ha cambiado el principal rezo de los católicos, el Padrenuestro, donde el concepto de Perdonar la Deuda ha sido sustituido por el perdón de las Ofensas.

Jesús, sin embargo, como así también otras grandes religiones como el Islam, tomaron en cuenta el poder destructivo de la usura y del saqueo de los poderosos, e hizo recomendaciones específicas contra ellos en los tres días que no se conmemoran de la Semana Santa[8].

La solución a la usura consiste en que el banco central no cobre intereses nunca, tal como sucede hoy (eventualmente) en Estados Unidos y Europa.

También se debe reprimir severamente a los bancos o empresas comerciales cobren más del 2% anual de intereses, so pena de cometer el delito de Usura (que debe tipificarse).

La 3ª Causa de inflación es la emisión insuficiente de dinero

El nivel de monetización de un país, o de cualquier sistema económico que maneja su propia moneda se mide tanto por la cantidad de dinero en ciurculación (llamado M2 o M3) comparado con el Producto Bruto Interno (PBI), o sea la totalidad de los bienes económicos transables que produce dicho país.

Este Indicador, el M2 dividido por el PBI, nos brinda el INDICE DE MONETIZACIÓN, o sea de la abundancia o escasez del dinero que tiene el país en su conjunto.

Ahora observemos lo que sucede con este indicador en un grupo importante de países. Estos datos oficiales fueron extraído de un boletín del Banco Central Argentino, del 24 de octubre de 1996, fueron incluido en una Presentación a Senadores sobre crédito a las PyMEs.

Dicho estudio del B.C.R.A. da como fuente al International Finance Statistics, del FMI del año 1994 y 1995, sumado a datos del BCRA.

Nivel de desmonetización de la economía argentina en 1996

PAIS
PBI total
en millones de dólares
M2

en millones de dólares
Relación entre M2 / PBI
(en %)

Comparación con Argentina

Japón 4.704.000
5.428.414
115.4%
6.0

Inglaterra 1.034.000
1.001.920
96.9%
5.1

Alemania
1.922.000
1.355.049
70.5%
3.7

EE.UU. (*)
7.246.000
4.239.100
58.5%
3.1

Argentina(**)
280.000
53.800
19.2%
1.0


(*) En el año 2009 la emisión de EUA es equivalente al 340% de su PBI, a lo cual debe sumarse, en ambos datos, la masa de dólares que se encuentran fuera de ese país, cuando solamente entre China y Japón superan largamente los 3millones de millones en dólares emitidos como Bonos del Tesoro a lo cual deben sumarse los billones usados como ”Reservas” por los bancos centrales de todo el mundo.

(**) En el año 2009 la emisión en Argentina equivale al 16% de su PBI y como referencia podemos mencionar que en el año 2001 el BCRA redujo la emisión al 1,3% del PBI, obligando a usar el dólar como moneda local y desatando la crisis financiera que terminó con el robo de depósitos y la salida masiva de dólares de la Argentina.

Obaservando este cuadro (realizado en momentos en que un peso valía igual que un dólar) surgen conclusiones válidas hoy, (octubre de 2009) cuando el nivel el M2 alcanza apenas al 16% del PBI, además medido en un peso que apenas vale 26 centavos de dólar, lo que hace que la desmonetización sea aún más grave que durante la Década Infame del menemato.

CONCLUSIÓN

1: Mientras los países desarrollados que tienen una monetización promedio superior al 80% de su PBI sostuvieron economías prósperas durante toda la segunda mitad del siglo 20, los países desmonetizados tienen grandes dificultades con su economía (no hay dinero circulando, en consecuencia se realizan menos transacciones y como la riqueza se genera cuando lo producido cambia de manos, la falta de dinero detiene las transacciones) esto se agrava porque el FMI interviene constantemente para lentificar la actividad económica (disminuir sueldos, restringir inversiones, sacar dinero del mercado productivo para volcarlo al especulativo, etc.).

En el diagrama siguiente podemos ver cómo funciona el ciclo económico que genera abundancia y el que genera pobreza (que es el que nos recomienda el FMI).


CONCLUSIÓN 2: La Argentina es uno de los países más sometidos a este proceso de desmonetización; el miedo a los procesos inflacionarios ha servido para unir falsamente el concepto de monetización con el de inflación, cuando en realidad las hiperinflaciones se generaron básicamente por el precio bajísimo del peso y el costo altísimo de los intereses.

CONCLUSIÓN 3: El argumento usado para restringir la emisión, es que una alta emisión provocaría una corrida cambiaria, o sea que la gente utilizaría la cantidad adicional de pesos para comprar moneda norteamericana. Las experiencias pasada hacen esto presumiblemente cierto, por lo cual la solución aplicada en el 2001 ante la falta de emisión, es la misma que se debe aplicar ahora: emitir esos volúmenes de dinero en una moneda “inconvertible”, o sea en moneda no bancaria, y que se destine casi exclusivamente al circuito productivo, o sea para aumentar:

Los ingresos personales, en especial en los sectores más populosos,

Las inversiones de las empresas argentinas (en especial las empresas estatales, comunitarias o mixtas (estatales y comunitarias) para que puedan incrementar la producción de bienes y servicios, y desarrollar las industrias de base y completar el proceso de sustitución de importaciones.

Desarrollar obras de infraestructura, erigir nuevas viviendas, crear nuevas ciudades, etc.

El despliegue de las actividades culturales y formativas, la investigación científica y el desarrollo tecnológico, la importación de cerebros, etc.

La creación de instituciones para la protección de las familias, la infancia, la juventud y los valores comunitarios y patrióticos.

Al mismo tiempo se debe impedir que la nueva masa monetaria se utilice para adquirir divisas, o para comprar cualquier otro elemento tesaurizable, tal como oro, piedras preciosas, obras de arte, o cualquier otro elemento que facilitara su traslado y venta en otro país.

Como podemos ver en mi artículo Si el Banco Central fuera nuestro, todos los argentinos seríamos ricos [9], deberíamos sumar a los 160.000 millones de pesos actualmente en circulación, cuatro veces más, o sea unos 680.000 millones de pesos adicionales, volumen de dinero que debería ser distribuido fundamentalmente entre todas las provincias argentinas, comenzando a combatir la actual macrocefalia porteña, que succiona población y recursos desde todo el interior.

Al distribuir esta nueva riqueza por el país, elevar el nivel de vida de las clases menos favorecidas, e instalar un sistema productivo propio de la sociedad post-industrial, nos daría una ventaja comparativa muy grande con respecto a los países que hasta hoy siguen siendo ricos, pero que tienen el lastre de una organización propia de la declinante sociedad industrial, problemas de superpoblación, de degradación de su medio ambiente natural, acostumbrados a un alto nivel de vida que sostuvieron con recursos proporcionados por siglos de saqueo al Tercer Mundo.

Conservando el volumen actual de moneda bancarizada (o sea emitida por el Banco Central) tendremos suficiente para que funcione en su estructura actual la economía neoliberal y dependiente, mientras la nueva masa monetaria puede destinarse a desarrollar una Nueva Economía, destinada a la promoción de la Vida y la Liberación de nuestras naciones y pueblos.

Las Monedas Provinciales salvaron a la Argentina

Baste como ejemplo dejar en claro lo que sucede cuando la sociedad está desmonetizada:

En el año 2001, con una emisión monetaria correspondiente al 1,3% del PBI, la situación financiera de la Argentina era insostenible. Prácticamente todas las administraciones provinciales se encontraban en cesación de pagos, la desocupación y la subocupación llegaron al 50% de la fuerza de trabajo, las políticas neoliberales aplicadas habían logrado la destrucción de más de 166.000 establecimientos industriales solamente entre los años 1976 y 1999, y la cantidad de quiebras de PyMEs subió en forma exponencial.

Las empresas de servicios públicos fueron entregadas mediante negociados, una corrupción que logró que las multinacionales pagaran el 2,6% de su valor real y apenas se hicieron cargo de estos monopolios, aumentaron las tarifas, y recuperaron en meses lo poco que habían pagado.

Al mismo tiempo los bancos se apoderaron de los ahorros de la población mediante la apropiación de los fondos aportados a los sistemas jubilatorios mediante el invento de las Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones (AFJP) y del dinero de compensación para los riesgos de los trabajadores mediante las Aseguradoras de Riesgos del Trabajo (ART).

En el año 2000 el Estado Argentino con una recaudación fiscal en rápida caída, no encontraba salida.

Los Estados Provinciales se encontraban sin ingresos, la corrupción estructural, la pérdida de las empresas públicas, que daban beneficios, y sin poder utilizar los ahorros de la población debido a que los bancos privados prácticamente se habían apoderado de todo el sistema financiero.

Es en ese momento cuando los pulpos financieros internacionales agitaron la propuesta de “Cambiar deuda por territorio”, es decir convertir a nuestro país en un nuevo feudo a cargo de los dueños de los bancos.

En esa crisis nacieron las monedas provinciales (llamadas bonos), y en el colmo del centralismo se recuperaron tradiciones de políticas federales. Estas monedas fueron, de hecho, inconvertibles, y al quedar fuera del control del establishment bancario instalado por Martínez de Hoz, este las denominó despectivamente cuasi monedas, las cuales produjeron un incremento inmediato de la actividad económica, con lo cual se incrementó la recaudación fiscal, tal como se muestra en el gráfico de abajo:

La 4ª Causa de inflación es el dinero emitido subrepticiamente (sin respaldo en la riqueza realmente producida) o sea

La creación de crédito de la nada (mediante el uso de la reserva bancaria fraccionaria, multiplicador bancario, o encaje)

El dinero que los bancos inventan de la nada se lo roban al resto de la Sociedad

Los bancos les prestan a los productores el dinero con altos intereses, pero ese dinero es el mismo que depositan sus clientes, a los que les pagan un interés muy inferior al que prestan.

Con eso obtienen grandes diferencias entre los intereses que pagan y los que cobran.

Pero no termina allí su negocio, sino que prestan dinero que no tienen.

Esto pueden hacerlo porque los bancos privados manejan a los bancos centrales que deberían vigilarlos a ellos, es por eso que, entre otras mil prebendas, consiguen que los supervisores los autoricen mantener una cantidad mínima de dinero en su poder, normalmente entre el 10% y el 60% del total de los depósitos de sus clientes, esta reserva se llama encaje bancario, quedando el 40% al 90% restante disponible para efectuar préstamos, En la Argentina del 2003, el encaje era de alrededor del 13%.

O sea que los bancos podían prestar el 87% del dinero que no tienen.

Esto es un sistema complicado, pero funciona así:

Por ejemplo: con un encaje del 20% Juan deposita 10.000 pesos en el banco, el banco guarda en sus cajas (en realidad sólo anota una cifra) 2.000 pesos (el encaje) y presta los otros 8.000 a Pedro.

Pedro lleva sus 8.000 pesos a otro banco que los recibe como depósito, este otro banco guarda en su caja 1.600 pesos y presta el resto, 6.400 pesos, a Antonio, que repite la misma operación.

Cuando se hace la cuenta de todo lo que prestaron los bancos con los 10.000 pesos de Juan, descubrimos que los bancos multiplicaron esta cantidad por tres, pero si el encaje bancario baja al 10 por ciento la cantidad de dinero inexistente que presta un banco es igual a 9 veces el dinero de sus depósitos.

O sea que, si estos préstamos se hacen cobrando un interés diferencial del que pagan del 10%, con un encaje del 10% el banco con un depósito de 10.000 consigue 9.000 pesos de intereses en sólo un año.

El funcionamiento de esta estafa legal que todos los bancos realizan a diario puede comprobarse fácilmente utilizando una planilla de cálculos como Excel, aplicando la fórmula de sumar todas las cantidades que resultan de descontar el porcentaje de encaje a la cantidad prestada sucesivamente, según podemos ver en el siguiente cuadro:

Cantidad de dinero inventado por el banco con un depósito de 10.000 pesos de acuerdo a los distintos encajes.

Encaje de:
10%
11%
15%
20%
25%
30%
50%

Depósito de
$ 10.000
$ 10.000
$ 10.000
$ 10.000
$ 10.000,00
$ 10.000,00
$ 10.000,00

Total de dinero inventado
$ 89.999
$ 80.909
$ 56.666
$ 39.999
$ 29.999
$ 23.333
$ 9.999

Se presta el mismo dinero
9 veces
8 veces
5,7 veces
4 veces
3 veces
2,3 veces
2 veces

Si no se aplicara el multiplicador bancario, esta operación le generaría al banco solamente 1.000 pesos de intereses.

La diferencia entre estas dos sumas es la -invención de dinero de la nada generada por la aplicación del sistema llamado -reserva bancaria fraccionaria o -multiplicador bancario, que vemos que multiplica varias veces los montos obtenidos por el cobro de intereses.

En la Argentina el proceso es más directo y brutal: Si alguien deposita 100 pesos en cualquier banco privado, el banco lo toma todo como encaje, o sea que inmediatamente presta 870 pesos que no tiene (o sea emite 870 pesos, lo cual debería ser una atribución exclusiva del Banco Central).

El estallido de la crisis bancaria del año 2001, se debe a que hicieron esta maniobra con los depósitos en dólares que hicieron sus clientes, y cuando comenzaron los retiros de los depósitos en dólares no pudieron usar el método que usan normalmente para cubrir el desfalco: la emisión de dinero por parte del Banco Central, porque la Reserva Federal no aceptó regalarle los miles de millones de dólares que los bancos habían inventado.

La iniquidad del procedimiento se hace evidente cuando se compara con lo que debe hacer alguien que crea riqueza real.

Suponiendo que los 10.000 pesos que Juan deposita en el banco, son el resultado de una utilidad del 20% del capital invertido para producir algo, Juan tuvo que utilizar un capital de trabajo de 50.000 pesos y llevar a cabo un riesgoso proceso productivo para obtener sus 10.000 pesos.

Mientras el banco con esos 10.000 pesos, con sólo unas mínimas tareas administrativas y sin ningún riesgo pues el capital prestado ha sido puesto a su disposición por sus propios clientes, y obtiene un 90% de beneficios.

Por cada punto de interés adicional, por cada aplicación del interés compuesto y/o por cada renegociación de la deuda, el banco obtiene ganancias adicionales, y en todos los casos vuelve a prestar dinero que no le ingresó realmente.

En otras palabras, como estos préstamos no tienen ninguna riqueza real que los avale (y sólo una mínima parte de los depósitos efectuados por sus clientes) los bancos inventan dinero de la nada, pero ese dinero en realidad sale de los bolsillos del resto de la sociedad, en forma de inflación.
Los intereses también entran en esa categoría.
De esta manera queda distorsionada la función central del dinero, que es la de representar la riqueza existente.

Como estas maniobras monetarias se hacen en todo el mundo, el sistema financiero mundial está funcionando en un plano abstracto, sobre la base de asentamientos contable, pero sin riqueza real de respaldo[10].

La estafa de los Derivados Financieros.

La creación de dinero virtual sin respaldo.

Esta forma de creación de dinero no monetario, es una de las estafas más grandes que se están realizando actualmente.

En el año 2003 realizamos el siguiente análisis, que luego fue refrendado en la realidad 5 años después, con el colapso financiero global, decíamos entonces: -Consideremos el caso del banco JP Morgan Chase Share, (cuyos propietarios también lo son de un gran porcentaje de la Reserva Federal de Estados Unido): Su participación en el mercado de los derivados financieros de acuerdo a la información aparecida en www.ZealLLC.com consiste en el manejo del 59,8% del total de los derivados financieros controlados por 395 bancos norteamericanos, cuyas cifras principales en el año 2001 eran las siguientes:

Valor total de los derivados financieros: 43.922.000 millones de u$s

Valor de los derivados controlados por el JP Morgan-Chase: 26.276.000 mill.u$s

Valor del Producto Bruto Interno de los EEUU: 10.142.000 mill. u$s

Total de dólares en circulación en EEUU:: 7.414.000 mill. u$s

O sea que el JP Morgan-Chase mueve anualmente casi 2,6 veces el total de la riqueza norteamericana real (la reflejada en el PBI) en dinero creado de la nada y emitió bonos por tres veces y media la cantidad de circulante en ese país.

Ahora comparemos estas cifras con los activos (dinero del pasado) que sirven de garantía por las emisiones de estos mismos bancos,

Que entre todos suman:4.886.000 mill. u$s

Activos que tiene el JP Morgan-Chase de este total 615.000 mill. u$s

Esto significa que todo el sistema bancario por cada dólarnorteamericano que tiene como activo o garantía real (apalancamiento), ha emitido como derivados financieros por 9 dólares.

Pero el JP Morgan-Chase ha emitido 626 dólares de derivados por cada dólar que tiene de capital real, mientras los 385 bancos menores que tienen emitidos el 2% del total de los derivados o sea 525.000 millones solamente, tienen garantías por el 51% de todos los derivados, o sea 2,482 billones de dólares, con lo cual cada dólar emitido por los bancos más pequeños tiene un respaldo de 4,70 dólares, un respaldo real casi 3.000 veces mayor que el que brinda el JP Morgan Chase.

Si tomamos en cuenta que el total del PBI de Estados Unidos es de 10,14 billones de dólares, este dinero virtual de derivados financieros, representa la totalidad de la producción norteamericana de cuatro años, o sea 4 PBI de ese país y 6 veces el dinero que se usa en ese país (el M3).

Todas estas inverosímiles cantidades son meras invenciones de dinero de la nada.
Los otros dos bancos que participan de esta maniobra, aunque en una escala algo menor que el JP Morgan Chase, son el Bank of América y el City Bank NA, cuyo patrimonio tampoco cubre las emisiones realizadas.

Este es sólo un ejemplo, existen otros más resonantes como la quiebra de gigantescas empresas especulativas tanto en Inglaterra (el Lloyds de Londres por ejemplo) como en Estados Unidos (el Long Term Investment Fund).

¿Qué significa todo esto?

Que el dinero que inventan los bancos de la nada se lo roban al resto de la sociedad y esto, finalmente, resulta en un fuerte proceso destrucción económica y potencialmente generador de procesos inflacionarios.

La 5ª Causa de inflación es la toma de préstamos bancarios por parte del Estado.

Titula el diario Clarín de Buenos Aires, el día 16 de setiembre de 2002 su página sobre Política Internacional.

-América Latina ya pagó casi cinco veces la deuda externa original. Desde 1982 abonó 1,4 billones de dólares. Pero debe aún por intereses casi tres veces la suma inicial

Una banda conducida desde Wall Street, que se asentó en el Banco Central de la República Argentina, logró, entre 1976 y 1981 robarle a la Argentina más de 50.000 millones de dólares confirmando las afirmaciones del profesor Walter Beveraggi que, en 1982, afirmo[11]:

-El caso argentino, donde el saqueo de los estrategas financieros, basados en la –permisividad- de un dócil equipo político- económico, han posibilitado lo que yo llamo el -vaciamiento económico de la Argentina-, estimando que solamente el drenaje de divisas y utilidades correspondientes a las inversiones extranjeras, tipo -golondrina (call o hot money), insumió en los cinco años de gestión de Martínez de Hoz, unos 50.000 millones de dólares. De tal masa de recursos, sustraídos arteramente al país estimamos que a la banda (¡perdón!, a la banca) Rockefeller habrá correspondido un 80 por ciento.

Los argentinos entre 1976 y 1981 sacaron de sus bolsillos 139.000 millones de dólares que fueron a parar a los insondables fondos de la usura internacional, en especial a la banca norteamericana y londinense.

No se puede separar este saqueo de la apropiación de las empresas de servicios públicos en manos del Estado mediante la estrategia llamada privatización, que en realidad esto fue una orgía de corrupción política destinada a desnacionalizar un patrimonio que los pueblos construyeron y pagaron durante generaciones, quedando en manos de verdaderos monopolios rentísticos, que tienen como consecuencia un aumento de precios de los mismos, lo cual es una de las fuentes de generación de inflación.

Una sangría de recursos que finalmente generan más hambre y miseria para todos los argentinos la componen las partidas presupuestarias destinadas al pago de las deudas contraídas con la banca internacional, dinero que no se destina al desarrollo productivo, es decir a generar más riqueza que aumentaría el PBI, y en consecuencia la capacidad para emitir más dinero apoyado en un patrimonio real.

Lo siniestro de la emisión de bonos de deuda gubernamental es que son totalmente innecesarios, pues para satisfacer todas las necesidades del gobierno no se necesita nada más que emitir dinero.

A este respecto Erza Pound decía: -Decir que un gobierno no tiene dinero para cumplir con sus fines, es lo mismo que decir que un ingeniero no puede hacer un camino porque no tiene kilómetros.

La 6ª Causa de inflación consiste en el aumento de precios en bienes masivos.

Ya hemos visto que el consumo es un componente imprescindible en la creación de riqueza, por lo tanto este debe fomentarse en su calidad y variedad para mantener la maquinaria económica funcionando.

En el caso de Argentina y de Suramérica en general, la cantidad de necesidades reales insatisfechas es tan grande que por muchos años se puede incrementar el consumo sin caer en las práctica perversas de la obsolescencia planificada, ni de los consumos suntuarios propios de los mercados denominados como Premium, que se han desarrollado para proveer de productos de status para aquellos que acumularon la enorme riqueza[12] que debería haber sido distribuida entre el resto de la población.

La producción de bienes y servicios debe orientarse hacia estos gigantescos mercados masivos con el doble propósito de dar trabajo bien remunerado a los trabajadores (para que tengan capacidad de consumo) y de incrementar la calidad y las prestaciones de los productos de manera de satisfacer reales necesidades de las personas y las familias que deben tener una vida sana, satisfactoria y sin deudas.

Sin una atinada acción estatal, este fomento de la producción y el consumo, aún si se hubiera puesto bajo control a las cinco causas mencionadas anteriormente, se puede crear una psicosis inflacionaria, donde todo el mundo aumenta los precios, aunque ganen mucho.

Dos motivaciones básicas generan esta actitud:

Por una parte porque el hambre viene comiendo y cuando empiezan a despegar económicamente, quieren cada vez más, y por otra por el temor, de que cuando vuelvan a tener que comprar van a necesitar más dinero que el que les costó lo que ya tienen, por eso “se cubren” aumentando los precios.

Esta forma de proceder es propia del comercio minorista, pero la psicosis inflacionaria se cortaría inmediatamente si los Grupos Formadores de Precios mantuvieran sus precios, pues su importancia en el mundo comercial supera a la del conjunto de los comerciantes menores.

Como los precios no los determina el mercado [13]o sea los consumidores y usuarios, sino las organizaciones denominadas como formadoras de precios.

Para controlar la inflación generada por un aumento de precios que no se base en las cinco primeras causas ya mencionadas, debemos controlar a los Formadores de Precios.

Estos se pueden dividir en cuatro grandes grupos, partiendo desde los que ponen en contacto con los consumidores hasta los proveedores de insumos básicos:

· Las cadenas de supermercados y las empresas inmobiliarias.

· Los mercados mayoristas (abastecen a las cadenas de supermercados y comercios) y las empresas constructoras (que necesitan el crédito bancario para construir).

· Las empresas proveedoras de servicios públicos y los fabricantes de productos de consumo masivo (los productos premium no inciden en la inflación siempre que no contagien a los de categoría normal).

· Los proveedores de insumos básicos, en especial aquellos que se importan.

Cada uno de estos escalones de la cadena de precios requiere un sistema de control diferente, a saber:

· La totalidad de las cadenas de supermercados deben ser controlados por empresas estatales o por proveedurías de organizaciones comunitarias, tales como sindicatos, organizaciones barriales o movimientos sociales, todas abiertas al público en general y con la totalidad de sus precios sistemáticamente publicados en Internet.

La mafia inmobiliaria debe ser fuertemente regulada pues no es posible que un sector de la economía se encuentre dolarizado por decisión de un grupo de especuladores que no producen nada, no financian nada y se llevan enormes beneficios que son sistemáticamente escamoteados al control fiscal.

Este cambio no será posible mientras el déficit de viviendas y de locales comerciales y profesionales sea enorme como en la actualidad, con lo cual primero el Estado debe construir una gran oferta de viviendas sea para que la población las compre o las alquile. y esta oferta debe igualarse al crecimiento de la población y a los procesos de obsolescencia de las construcciones.[14]

Cuanto más grandes sean las ciudades, y cuanto más concentradas se encuentren las fuentes de trabajo, más difícil es controlar los procesos inflacionarios, pues la opinión real de los consumidores no es tomada en cuenta, sino que es fácilmente manipulada por las estructuras de marketing y por la publicidad en medios masivos.

· El siguiente nivel, el de los mercados mayoristas, como las bolsas de cereales, los mercados de animales y los de productos frutihortícolas, la producción de acero o cemento, petroquímica, etc., deben colocarse en manos exclusivas de empresas estatales, con procedimientos claramente definidos y controlados para preservar los recursos y el hábitat de los mismos.

Existe una tendencia perversa a agotar un recurso cuando este genera grandes beneficios, que sólo puede controlarse de estos grandes centros de compras, por eso la restricción de las compras es un instrumento válido, y si participar en el mercado negro puede significar una pérdida de control de la inflación, es necesario establecer penalidades que impidan a los atrevidos a repetir la experiencia (aunque a veces el mercado negro permite controlar ciertas tensiones generadas por la administración burocrática del Estado).

· La privatización de los monopolios proveedores de servicios públicos no ha traído ventaja alguna a la población, la calidad no ha mejorado, los precios se han disparado y afectado a toda la economía, pues los servicios públicos también son un insumo para los productores, lo mismo que los sistemas de transportes, que también deben ser estatizados, y basta mencionar lo que ha sucedido con los ferrocarriles argentinos para evaluar la magnitud del desastre que significó su destrucción y su entrega a manos privadas.

· La extranjerización de las empresas de productos de consumo masivo tampoco ha traído beneficios para el Pueblo y la Nación Argentina, no ha traído modernización alguna que no hubiera sido posible realizar por las empresas nacionales, ha disminuido la demanda de trabajadores pues solamente cuando les resulta más económico producir aquí que importar lo hacen, y las inversiones para crecer o modernizarse no existen pues los beneficios se giran a las matrices en el extranjero.

Para controlar a este sector se deben tomar dos medidas básicas:

Todos los productos deben salir de fábrica con su precio de venta al público marcado en forma indeleble y notable, además de que estos precios deben ser publicados en Internet con todas sus características para que se puedan comparar precios y calidades antes de comprar.

Se debe impedir que las empresas de consumo masivo caigan en manos de extranjeros con el simple procedimiento de aumentar en forma muy importante los impuestos que deben pagar con respecto a las empresas de capitales y directivos nacionales, de manera que sea imposible que puedan girar sus beneficios al extranjero o invertir en tecnología que deje fuera del mercado a las empresas nacionales.

· La cadena de precios comienza por los insumos.

Por ejemplo, el precio del algodón y de las anilinas establece una base de precios de la industria textil, y las condiciones meteorológicas pueden afectar seriamente la oferta alimentaria.

Por lo tanto el Estado debe tener un sistema de planeamiento, monitoreo y previsión para compensar estas disparidades de la oferta.

En todos los casos, la inversión directa del Estado o la inducida para la actividad privada debe privilegiar la política de sustitución de importaciones, tendiendo a disponer de todas las industrias básicas y de alta tecnología necesarias para limitar al mínimo las importaciones.
Al mismo tiempo deben limitar las exportaciones cuando estas afecten el medio ambiente, el consumo nacional, a la cantidad de productos en stock o la pérdida de control de las divisas.

Para lograr este cometido, que debe ser aplicado rigurosamente, se debe dotar al Estado de recursos eficaces, tales como estructuras de planeamiento y de control con adecuación tecnológica y capacitación humana.

La 7ª Causa de inflación es la carga de impuestos en la masa de población más pobre.

En las sociedades como la nuestra, en las cuales, el 10 o 20% de la población es la que disfruta del 80 de los ingresos y la riqueza.
Y eso les ha dado suficiente poder para, influir en los estratos políticos, que legislaron para que paguen prácticamente los mismos impuestos que los más pobres.

Ponen por excusa para esta inequidad que los ricos pagan el mismo impuesto al valor agregado (IVA) que los otros, pero resulta que los productos cotidianos gravados con IVA son el 70% del consumo total de los pobres y menos del 5% del consumo de la clase media alta, y no llega a ser ni siquiera el 0,05% de los gastos de los realmente ricos.

Como el impuesto a las ganancias se elude normalmente, pues los contadores han inventado mil argucias para ello, es necesario crear un sistema impositivo por el cual el 90% de los impuestos los paguen el 10% más rico y el 10% restante salga de la clase media alta, y los demás grupos sociales no paguen absolutamente nada para mantener al Estado, pues este puede emitir todo el dinero necesario para satisfacer sus necesidades.

Por lo tanto una política impositiva eficaz debe servir básicamente para lograr la equidad social.

El famoso derrame de la copa hacia abajo” no se va a producir porque los ricos decidan por su cuenta ser menos ricos para que los pobres sean menos pobres.

Eso no existe.

Por lo tanto, el Estado, mediante su política impositiva debe producir ese cacareado derrame, sangrando impositivamente a los ricos, gravando sus propiedades, sus gastos suntuarios, sus rentas y beneficios extraordinarios, sus herencias y sus actividades pomposas.

Al mismo tiempo debe dotar a la mayoría de la población de recursos para incrementar su calidad de vida, con centros comunitarios, espectáculos gratuitos, mantenimiento de la salud, educación de calidad y diversidad creciente, viviendas adecuadas con el equipamiento necesario, sistemas de transportes eficientes, vacaciones, etc.

En esto consistiría un derrame real de los más ricos hacia los más pobres.

Esperamos con este aporte haber descubierto que el fantasma de la inflación no es un misterio insondable e incognoscible, sino un conjunto de actividades que se generan para el beneficio de unos pocos y el malestar de todos.

NOTAS:
[1] Titulo del último libro de Mauricio Prelooker †.
[2] Para mayor información pueden consultar mi libro Dinero para la vida – Cómo salir de la trampa neoliberal, en: http://www.scribd.com/doc/20441465/Dinero-Para-La-Vida
[3] Estos se incrementaron extraordinariamente desde que se produjo la Apertura de la Economía en la época de Martínez de Hoz y Zinn, personaje que propuso en un libro que el peronismo debería ser destruido desde adentro.
[4] Por ejemplo las empresas automotrices o las productoras de alimentos extranjerizadas
[5] El auge actual de la construcción proviene de los beneficios extraordinarios del campo, cuyos dueños argentinos deciden ahorrar en ladrillos, después que ya fueran robados por los bancos en el 2001.
[6] Ver diario La Nación del 1º de diciembre de 2009
[7] En su libro “Teoría Cualitativa de la Moneda”. [8] La expulsión de los mercaderes del Templo y la indicación en el templo de devolver el dinero al opresor, dijo señalando la moneda romana: “Dad al César lo que es del César”.
[9] http://waltermooreargentino.blogspot.com/2009/10/si-el-banco-central-fuera-nuestro-todos.html
[10] En menos de 30 días, los especuladores en monedas mueven el total del PBI mundial, unos 60 billones de dólares, sin que nadie pueda controlarlos.
[11] Pag. 107, de su libro Teoría cualitativa de la Moneda.
[12] La quiebra del delirante proyecto Premium de Dubai, en los Emiratos Árabes Unidos, marca los límites de esa política destinada a satisfacer los caprichos de los súper ricos.
[13] Mauricio Prelooker decía que “La única mano invisible que conocía es la que se mete en el bolsillo para robarlo”.
[14] Esta oferta debe igualarse al crecimiento de la población y a los procesos de obsolescencia de las construcciones.

NUESTROS SALUDOS


IZQUIERDA TILINGA Y DERECHA MISTONGA


por Diego Gutiérrez Walker

Una de las consecuencias de la disgregación del peronismo como movimiento político que supo congregarse alrededor de un liderazgo natural y de un complejo cuerpo doctrinario es haber convertido a la política argentina en una celda en donde sólo caben lugares para una izquierda socialdemócrata y gramsciana y para una derecha liberal y entreguista.
Lo cierto es que en esta sociedad que nos dicen es plural, democrática, que en el futuro será más participativa, más equitativa vía un progreso indefectible en el que todos creen pero que nadie ve y otras gansadas por el estilo, es una comunidad desintegrada, anómica (sin normas), de una cruel injusticia social y de una espantosa anemia nacional como para reaccionar coherentemente a todo el sinsentido en el que nos encontramos.
Cuesta encontrar argentinos que crean en algo trascendente por lo que luchar, y en cierta medida es lógico, porque si bien puede haber personas que estarían dispuestas matar por la división de poderes, la libertad de prensa o por un paraíso terrenal sin clases sociales, lo cierto es que mucha menos gente estaría dispuesta a morir por eso.
Lo nuevos intelectuales (orgánicos de la nada), en tanto “nueva clase sacerdotal” al decir de Muñoz Azpiri (h), tienen un rol muy importante en todo esto que bien supo describirlo Alberto Buela: “Hoy los nuevos intelectuales son hombres de una pobre formación humanista, ya no más filósofos, literatos, sociólogos, historiadores ellos son periodistas y locutores. Comentaristas guionistas y chimenteros. Son los que conforman la "gran patria locutora y escribidora" de la que habla el escritor Abel Posse.
Gente de una irredimible ligereza que reúne en sí los tres rasgos de la existencia impropia de que habla Heidegger: a) La habladuría: hablar por hablar, b) la avidez de novedades: querer estar enterado de todo, estar al día, y, c) la ambigüedad: nada es verdadero ni nada es falso (Lo mismo un burro que un gran profesor como dice el tango Cambalache). Estos tres rasgos se multiplican y exacerban hasta el hartazgo entre los "nuevos intelectuales", estos grandes lectores de contratapas de libros nunca abiertos”. [I]

Izquierda tilinga

La expresión tilingo era utilizada por el hoy manoseado Arturo Jauretche (aquél a quién se lo menciona en inopinadas citas parciales de caprichosos cortes que pretenden, sin éxito a la vista, justificar lo injustificable) con el fin de vilipendiar a esa clase media gorilona, sarmientina, liberal y mitromarxista de la época del peronismo (clase media…media culta, medio instruida, etc diría Jorge Abelardo Ramos) que calaba muy bien para describir a esa pequeña burguesía de la Argentina dorada del siglo XX.

Esa clase media que podía ser descripta por la famosa triple p (progre, pacata y pelotuda), fatigadora de contratapas de Feria de Libro, mediocremente culturosa y de una insoportable corrección política; fue suplantada por una izquierda que supo ataviarse de una auténtica tilinguería. Y es lógico que así haya sucedido, por que si uno se pone en estrictamente clasista, debe conjeturar que la izquierda en Argentina nunca fue proletaria sino burguesa. Y esa situación no se modificó ni siquiera por el “gran salto” dado desde la época en que el proletariado era el pueblo trabajador para convertirse en un ejército de lúmpenes; de la conversión de un peronismo que supo ser un populismo cristianizante e hispanoamericanicista a este progresismo democrático, laicista y “latinoamericanista”.

Y si remarcamos que la tilinguería de esa clase media gorila la heredó la izquierda, aunque pretendidamente jauretcheana y nac&pop, es porque en el fondo de su corazoncito siguen siendo gorilas (en la acepción tradicional del término).

Una izquierda que carece de luces para el pensamiento y la acción política, enclaustrados como están en una pseudoideología degradada en afligido duelo por el entierro de las idolatrías del marxismo y sus ensangrentados intentos de inducir a la lucha de clases a proletarios que no eran otra cosa que burgueses humildes que tenían esas retardatarias aspiraciones de educar a sus familias, adquirir pequeñas propiedades y mantenerlas para que sus hijos puedan heredarlas en el futuro.

Ahora les siguió este triste rol de administradores socialdemócratas de un capitalismo de factoría periférica, de falsos profetas de una distribución de riquezas imposible en la etapa actual del capitalismo globalizador al que administran “políticamente” y condenan “gatopardistamente”.

Promotores de un garantismo leguleyo que deja a millones de trabajadores de los grandes suburbios como rehenes de ejércitos del hampa con vanguardias encabezadas por hordas de menesterosos, mientras las nuevas oligarquías puertomaderistas cuentan con el privilegio de ser protegidos por la Prefectura. Por supuesto, si algún osado vecino de Wilde pretende contar con la Gendarmería o con mayor policía para poder transitar por su barrio, la respuesta será que primero deben resolver la inequitativa distribución de la riqueza generada por la derecha neoliberal pos-caída del muro y terminar de ganar la batalla cultural contra el gatillo fácil de la policía de Camps. En criollo, jódase, estamos viviendo una maravillosa democracia.

En términos culturales y educativos siguen encandilados con las luminarias de un laicismo decimonónico absurdo embadurnado con un anticlericalismo adolescente en momentos en que a la Iglesia le falta pedir perdón por el Baldaquino de Bernini y solicitar permiso administrativo para cumplir con el Sacramento de la misa dominical. Usufructuarios de una neopedagogía diseñada por lobotomizados y que ya no depende de una mala designación ministerial sino que es parte de un sistema estructural donde las segundas, terceras y cuartas líneas de los organismos responsables están todas compuestas por cientistas sociales surgidos de semilleros como el FLACSO, CIIPEC y otras tantas ong´s y centros de estudios que son a la UNESCO lo que los sanitaristas a la UNICEF y los tecnócratas de las finanzas públicas al FMI y al BM.

Transmisores de un efluvio derechohumanista de lo más cerril y hemipléjico con el que pretenden contarnos una historieta de jóvenes idealistas y sanguinarios militares, sólo apto para ser consumido por imberbes educados por la radio rock&pop, los libros de Felipe Pigna y el cine hollywoodense (porque el 90% del cine argentino es un bodrio culturoso que nadie soporta) y ya que estamos, desarticular a unas fuerzas armadas direccionadas por tecnócratas del CELS, que de tan antiimperialistas que son, se dejan financiar por británicos y norteamericanos.

Todas vaguedades conceptuales propias de esta izquierda llena de proclamas vacías que no traen ninguna solución a nuestros innumerables problemas, como por ejemplo, justificar la legalización del consumo de drogas porque su represión significaría criminalizar la pobreza y el verdadero enemigo es el narcotráfico. Léase, jódanse usted y sus hijos falopeados mientras al narcotraficante le damos todas las facilidades para colocar sus productos en el mercado, con la TV, la radio y toda la parafernalia de la música rock como publicidad subvencionada y con facilidades para lavar sus dineros en cuanto casino o bingo se les ocurra construir…no ya en medios de los pintorescos paisajes de Tierra del Fuego dónde atracan los turistas extranjeros que bajan de potentes cruceros (vaya y pase), sino en el medio de los populosos barrios de La Matanza y Lanas.

En fin, una izquierda argentina que de revolucionaria y marxista devino en socialdemócrata y gramsciana, y que ni siquiera puede conseguir los porcentajes de sufragios de Chávez o Morales (o de Uribe). Porcentaje de votos que no necesariamente pueden hablar bien de quienes los obtengan, pero si hacemos el esfuerzo de seguir con la hilación (o falso silogismo que es lo que define al sofisma) de la liturgia a la deidad del sufragio, tenemos que expresiones políticas autodefinidas como populares, no sólo son antipopulares en la acepción tradicional y ortodoxa del término, en tanto perjudican objetivamente al pueblo, sino que además son terriblemente impopulares, porque el escarmiento ya lo perciben a la vuelta de cualquier esquina.
Derecha mistonga

Todo esto no sería tan grave si a la izquierda tilinga que padecemos le correspondiera una derecha que pueda despertar alguna expectativa de mejora o de cambio. Una derecha que no aprendió (o no quiere aprender, o niega o simplemente no le importa) de los errores o horrores de la década pasada, esa que prometió los manjares del primer mundo y terminó con una escenografía típicamente tercermundista, con millones de desocupados, ejércitos de indigentes revolviendo la basura en las grades ciudades y destruyendo lo que quedaba de un sistema de industrial desarticulado (salvo excepciones como la industria automotriz sobreviviente de un sistema de moneda que permitía un salario fuerte, sostenido artificialmente por un sistema de cambio que se vino abajo como un castillo de naipes).

No sabe hacer otra cosa que repetir las consignas gastadas del consenso de Washington, como si el descalabro del 1 a 1 o lo de las torres gemelas no hubieran existido, apelaciones a un “moncloísmo” a la bartola recitado por charlatanes que intentan pasar desapercibidos a través de posturas circunspectas y expresiones taciturnas ideales para ser consumidas por el señoragordismo porteño de los programas políticos de cable. Moncloísmo, además, inoportuno.

Como si la Argentina democrática, digna heredera de la proclama de acción del denostado proceso militar, fuera equiparable a la España que se encandilaba con la modernidad europea mientras velaba a Franco.

Llamados a un consenso sobre nada concreto, deseos intangibles de renovar las instituciones en el medio de una anarquía social y un raquitismo cultural inaudito, todo condimentado por fraseologías elípticas escritas por cardenales convertidos en monaguillos de rabinos que parecen psicoanalistas escribidores de libros de autoayuda.

Un democratismo pueril y culposo que le permite a la izquierda adolescente y vulgar llevar la delantera en estas discusiones sobre la nada y convertir a economistas de la CTA que nadie vota en oráculos radiales y televisivos de una prensa adicta a la estulticia.

El sacerdote Leonardo Castellani, uno de los escritores más prolíficos que dio la Argentina del siglo XX, sino su hombre más culto, solía mofarse de lo que él denominaba el catolicismo mistongo. Vale decir, una religión católica cuya sacralidad era vivida con superficialidad a través de una pomposa exteriorización que disimulaba una confesionalidad más cercana a un protestantismo práctico que permitía tolerar una fe supeditada a las necesidades de una vida materialista en la dura faena de sobrevivir en un mundo capitalista.

No esta mal aplicar la adjetivación de mistonga a una derecha que, ante las vaguedades conceptuales de la izquierda, poco y nada tiene para ofrecer. Con un portuarismo “provinciano” que no es otra cosa que un cosmopolitismo tercermundista alelado y proclive a comprar cualquier espejito de color del mundo exterior bajo la consigna de un vago “integrarse al mundo”, sin poner a resguardo los vitales intereses nacionales tanto económicos, sociales como también culturales.

Dignos herederos pródigos de una oligarquía que si por lo menos tenía el buen gusto de las bellas artes y la literatura, padecían de una anglofilia y una afrancesamiento atrofiados en tanto copiaban los gustos y las comodidades del backhand (bacán) y las tertulias propias de un bon vivant, pero que nunca hicieron el esfuerzo de copiar un aguerrido nacionalismo inglés, ese que mientras no tuviera una marina propia aplicaba una restrictiva acta de navegación y que esperaron tener la mayor marina del mundo para proclamar a los cuatro vientos el derecho inalienable a la libre navegación internacional. Tampoco copiaron nunca el tan denostado chauvinismo cultural francés de unos nacionalistas franceses orgullosos hasta de sus insoportables defectos.

Nacionalistas argentinos como Julio Irazusta o José María Rosa habían estudiado aplicadamente los procesos históricos ingleses, por eso quisieron copiarlos bien siendo nacionalistas. Vicente Sierra o Ernesto Palacio eran furiosos hispanistas que nada tenían que envidiar al orgullo cultural del francés. Uno puede estudiar la historia universal para encandilarse con naciones poderosas e imitar simiescamente sus gestos característicos y sus modismos, o aprehender de sus procesos para saber indagar la historia propia y poder discernir sus dilemas, esto es lo que diferencia a un intelectual de un pensador nacional.

La derecha careció de auténticos pensadores y tuvo muchos intelectuales, por eso nunca pudo superar su rol de oligarquía para convertirse en auténtica aristocracia. Y si en otras oportunidades supimos extrañar a las viejas oligarquías conservadoras que por lo menos supieron administrar una próspera factoría colonial que españoles, italianos, judíos y otros estimaron digna de cruzar el océano en vapor (y sobre cuyo soporte el peronismo y el posperonismo anterior al 76´ generaron un país que se destacó del resto de la región); ahora esta derecha mistonga no atina a responder más que como ese robot de la novela de Castellani “La Nueva República de Sancho” que escupía papelitos de respuestas inconexas para defender la educación laicista ante las inquisiciones criollas de Sancho.

Tal es así que si uno les pregunta sobre la violencia social incontenible en las escuelas argentinas pueden responder que la solución es establecer reglas claras para la inversión extranjera (no es broma, eso respondió una senadora del “peronismo disidente” ante la pregunta de un cronista); si uno les pregunta sobre la extrema exclusión que padecen millones de argentinos en los suburbios de las grandes ciudades, responden que lo importante es lograr que los mercados centrales bajen sus barreras arancelarias para que podamos colocar nuestros comodities; si uno les pregunta por el crecimiento exponencial del consumo de drogas, responden que es imprescindible hacer una campaña publicitaria de concientización porque el Estado no puede censurar los contenidos mediáticos; si uno les pregunta por el desequilibro demográfico y el evidente descontrol de nuestras fronteras coladores, responden que el Mercosur debe copiar a la comunidad europea y establecer un mercado laboral, comercial y financiero común, y si uno les pregunta por la pornografía inmoral que a toda hora se ve en la TV, disolvente de las valores constitutivos más elementales de la familia argentina, alegan que en primer lugar la moral es subjetiva y relativa y que la libertad de prensa es sagrada. No hay caso, es como hablar con zombis.

Se vuelven a llenar la boca de las dirigencias brasileñas y chilenas sin darse cuenta que ni los chilenos permitieron desarmar sus fuerzas armadas, ni los brasileños regalaron su petróleo y su gas a capitalistas extranjeros, así como tampoco las relaciones exteriores y los organismos estatales claves los sacan de las manos de clases dirigentes surgidas de universidades donde el pensamiento nacional estratégico no es mala palabra como aquí, para dejarlas en manos de ideólogos improvisados, sean del CEMA o del CELS.

Sentido común

Pareciera que en definitiva lo que hay es una división del trabajo entre la izquierda tilinga y la derecha mistonga.

Para la derecha está reservada el papel de la defensa irrestricta de los valores del mercado. Uno no puede negar que existe cierta fatalidad en la permanencia de un sistema capitalista que ha atrofiado la importancia del mercado como el espacio natural donde los individuos de una comunidad políticamente organizada como nación recurren para satisfacer sus necesidades materiales a través del trabajo y el dinero.

Vivimos tiempos duros donde no hay mucho margen para pretender que se apliquen doctrinas claras de pensamiento político a partir de una visión realista del estado de nuestra nación y el mundo, pero no vendría mal que desde una derecha más criteriosa se intente recuperar algo del sentido común perdido. Defender nuestra producción nacional y no dejarse embaucar por ilusiones monetaristas que siempre favorecerán a los estados más desarrollados; aplicar una política exterior defensiva tanto en lo económico como en lo militar que permita recuperar un espacio de autonomía nacional para el acceso a un auténtico proyecto de desarrollo nacional.

Dijimos que a la izquierda le quedó el triste rol de un gramscianismo adolescente que no hace más que derribar sistemáticamente toda aquella noción que todavía puede quedar de orden, de tradición religiosa, de auténtica identificación patriótica con un Destino Nacional; un revolucionarismo parlanchín de un idealismo guevarista de fotocopia universitaria que no hace más que fortalecer los tentáculos de la cumbia villera, el rock y un hedonismo juvenil (y adulto), campo abonado del capitalismo salvaje que ellos proclaman desear combatir.

No estaría mal que los afanes justicieros de la izquierda abandonen las elucubraciones pergeñadas por ideas malavenidas en histerias posmodernas del gaymonio, la libertad sindical y gansadas por el estilo, para que a partir de un realismo de lo nacional y de lo humano en toda su dimensión se pueda ir abandonando este hormiguero de masas individualistas entrelazados por un “mercado” para ir reconstruyendo una comunidad nacional donde a partir de una auténtica justicia social el hombre pueda realizarse en el núcleo básico de toda comunidad nacional que es la familia

Sentido común es lo que haría falta, realismo político que nos permita emparejar el péndulo para “izquierdizarse” un poco en lo económico a través de lo social y “derechizarse” un poco en lo cultural a través de lo nacional.

Método que en algún momento supo utilizar el peronismo con éxito y sus sucesores, propios y extraños, liquidaron en pocas décadas.

Diciembre de 2009
[I] Buela, Alberto: ¿Quiénes son hoy los intelectuales? página digital http://www.pensamientonacional.com.ar/

¡QUE LO PARIÓ... CON LA CARRIÓ!!!


La pobre presidenta que habla y habla para que nadie la escuche

Me tocó pasar por la escuela primaria (1948 – 1953) en tiempos de la Argentina feliz.

Las maestras que enseñaban para toda la vida, y por eso uno aún conserva el conocimiento sobre ciertas reglas del idioma, no permitían el uso del artículo definido masculino o femenino delante de nombres propios.

Si bien es cierto que el o la anteponiéndose es una cuestión regional (en Cataluña es de uso aceptado, y de uso común en el interior profundo de nuestro país), entre nosotros no debe decirse la Susana, la Mirtha o el Marcelo, ya que se lo interpreta como descalificante o grosero.

Y ya que es descalificante y grosero, quiero serlo, diciendo y escribiendo LA Carrió.

La pitonisa de la política argentina, (pitonisa proviene del griego Pito que a su vez fue tomado de la serpiente Pitón), la del oráculo permanente al que recurren sus amanuenses para enterarse de cuestiones inquietantes; la ex funcionaria judicial funcional al Proceso; la mitómana incorregible; la injuriosa compulsiva; la destituyente (aforismo por golpista); en definitiva en idioma popular: la gorila histérica, se ha atrevido con todo atrevimiento a decir “la pobre presidenta que habla y habla para que nadie la escuche” refiriéndose a Cristina Fernández de Kirchner.

LA Carrió, amén de todo lo que es, también es atrevida de atrevimiento absoluto.

A la Presidenta la escuchan todos, los propios y los ajenos; los unos y los otros; los que la apoyan y los que la combaten; los que sienten que su voz está dirigida a ellos y los que saben que su voz está dirigida contra ellos.

A la Presidenta la escuchan cuando dice: “la lucha por la igualdad sigue siendo la misma que hace 200 años a lo largo y a lo ancho del país, igualdad social e igualdad federal” (acto de entrega de viviendas en la provincia de La Rioja, 7 de septiembre de 2009).

Y también al señalar que: “Hoy estamos en una etapa civilizatoria donde la gran inversión es combatir la pobreza, para que cada vez haya más trabajadores con mejores salarios, más usuarios y más consumidores” (Cumbre de Alcaldes, en Mar del Plata, 2 de septiembre de 2009).

O también: “Cuando en el año 2003 se inició el gobierno, la deuda externa representaba el 166 de nuestro PBI. Hoy la ratio de deuda en relación al PBI está en el orden 45 por ciento, un nivel de desendeudamiento y de acumulación de divisas en el Banco Central que nos ha permitido afrontar con una fortaleza inédita lo que sin lugar a dudas constituye luego del año 1930, la crisis económica más importante de la que se tenga memoria”. (Acto Día de la Industria, 1º de septiembre de 2009)

Y así de seguido: “Recién escuchaba atentamente a Pacho O'Donnell, un prestigioso historiador argentino, relatar lo que ha sido el ocultamiento histórico, no solamente de la Vuelta de Obligado, del hecho puntual, soberano, de haber enfrentado con valentía y patriotismo a las principales potencias de aquella época. En realidad es toda una estrategia deliberada, que se ha tenido desde siempre para ocultar la verdadera historia a los argentinos y para auto denigrarnos y hacernos creer que no valemos nada”. (Homenaje al Día de la Soberanía Nacional, 20 de noviembre de 2009)

Podríamos volcar citas tras citas. Pero… ¿para qué? si “la verdad es la única realidad”.

Y si no alcanza hay que preguntar a los jubilados (si la escuchan) que este año no sólo han recibido dos aumentos, sino que también, un aporte adicional de trescientos cincuenta pesos en este mes de diciembre

LA Carrió también la escucha… y porque la escucha, siente envidia, que es la tristeza o pesar por el bien ajeno; es el deseo de algo que no se posee.

LA Carrió no posee lo fundamental en política: dignidad y el respeto de los demás. Es el hazmerreír (persona que por su figura ridícula y porte extravagante sirve de diversión a los demás, según el diccionario).

LA Carrió no es escuchada; no puede ser escuchada ni tenida en cuenta; y los legisladores nacionales no deben aprobar su Diploma de Diputada Nacional, ya que ha incurrido en Traición a La Patria, por denostar la imagen del país en el exterior, basada en mendacidades.

LA Carrió, por su cipayismo, servilismo y mentalidad de sometida a los poderes imperiales, demuestra que no son anormales las circunstancias que vivimos, sino el funcionamiento de alguna de sus neuronas.

Inodoro, el gaucho renegado, (como tantos argentinos) le diría a Mendieta: ¡que lo parió con LA Carrió!!!

Osvaldo Vergara Bertiche
Rosario, Provincia de Santa Fe
27 de Noviembre de 2009